Ya estuvo el día antes y me dejo realmente cachonda, necesitaba sentir la polla de ese chico entre mis piernas. Me puse mi bata más sensual, que dejaba intuir unas transparencias que se convertirían en mis principales argumentos para convencer a semejante maromo para que me empalara. Hice saltar la alarma, logré asistencia técnica y ahí volvió a aparecer él, me solucionó el problema y cuando se quería ir se lo dije a las claras: chaval te quiero follar!